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“La Campera”, treinta años ofreciendo ricos embutidos a Chiclana y la provincia


Sus chicharrones, butifarras, longanizas y morcillas han llegado hasta la Casa Real.-

El 16 de noviembre de 1986 se creaba en nuestra localidad La Campera SA. Un grupo de carniceros decidieron embarcarse en esta aventura. El presidente de la Agrupación de Carniceros era Juan Jesús Benítez Corpas. Tres décadas después La Campera ha dado un salto cualitativo y es un referente en el sector de los embutidos.

Cuenta Juan Jesús Benítez que cuando empezaron con la Agrupación de Carniceros, trabajaban de forma rudimentaria, “pero tuvimos que adaptarnos a la normativa de la Unión Europea sobre aspectos sanitarios”. Los carniceros más veteranos eran Juan Quintero y Manolo el Mónico. Se vendían los productos en Cádiz de tapadillo, “ya que solo se podía hacer en las carnicerías y por eso nos planteamos crear una fábrica”.


En esa época se cerraron los mataderos municipales debido a la citada normativa, por lo que llegaron a un acuerdo con Diputación para sacrificar los animales en el Matadero Gaditano, una entidad privada que posteriormente adquiriría el ente provincial.

Comenta que “el potencial era grande para la butifarra y el chicharrón, entonces un producto de capacha (lo que se llevaban los chiclaneros cuando iban a trabajar), que con el paso de los años se ha convertido en un producto gourmet y ser considerado el chicharrón como un producto de primera”. La Diputación de Cádiz “siempre ha utilizado nuestros productos en sus actos”.


SEGUIDORES REALES

Es conocido que el Rey Juan Carlos es un enamorado de estas delicias que hacen cada día en La Campera: “Don Juan Carlos vino a Cádiz y el presidente de la Cámara de Comercio en Diputación se las ofreció para que las probara y le encantaron. Los militares le regalaron nuestros productos y nosotros, por nuestra cuenta, se los enviamos en Navidad a La Zarzuela”.

La vida de Juan Jesús Benítez ha dado muchas vueltas: “Yo estudiaba el bachillerato en el Poeta García Gutiérrez, pero por mi afán de aventura decidí meterme de profesional en la Armada, hice una oposición y estuve dos meses en periodo de instrucción. Con 17 años fui admitido en la Escuela de Suboficiales. Estuve doce meses estudiando la especialidad de escribiente y me destinaron a la zona del Mediterráneo, a una fragata en Cartagena durante tres años. Entonces decidí abandonar y empezar otro camino”.

Él y su hermano Miguel Ángel se pusieron a estudiar Bachiller en nocturno, pero se casó y dejó los estudios, dedicándose de lleno a la carnicería.

CONTACTO CON LA CARNICERÍA

Mi hermano Ramón fue a prender a Cádiz el oficio con el hermano de un compañero mío. Le compramos la carnicería del campo de fútbol a Joaquín García Ballesteros, El Mónico. Ramón se cortó la mano y me metí para ayudarle y me quedé en este gremio, creando la Agrupación de Carniceros y siendo nombrado presidente”.

Adquirieron otra carnicería en la barriada de la Caja de Ahorros y allí se fue Juan Jesús. En ese tiempo entró a trabajar en el Matadero Gaditano, en manos ya de Diputación, donde estuvo dos años con el cargo de director consejero delegado.

También se dedicó al campo: “Compramos una finca en 1979 en Benalup, que dedicamos a las labores propias del lugar, sembrando remolacha, algodón, patatas, etc. Después adquirimos más terreno y montamos una ganadería de vacuno”.


PRIMEROS PASOS

El 7 de septiembre de 1988 comenzó a funcionar La Campera. Ese día salió el primer kilo del producto que allí hacían: butifarra, morcilla, chorizo, rosario (en porciones), longaniza, camperito (una especie de jabuguito), manteca y chicharrón, el que todos conocemos, y otro más, el especial, “que fue un invento nuestro”, dice con orgullo Juan Jesús.

Comenzaron su andadura con quince trabajadores, los mismos que hay actualmente: “Hay algunos que llevan con nosotros cuarenta años, ya que estaban en las carnicerías que tuvimos anteriormente”. Lo que comenzó siendo una empresa compuesta por diversos carniceros en estos treinta años se ha convertido en una entidad familiar, con Juan Jesús como presidente del Grupo Benítez Corpas, y Ramón y Carlos al frente de la misma. Ramón Benítez es el presidente del Consejo de Administración, mientras que Carlos es el consejero delegado, conjuntamente con uno de los empleados más antiguos, Sebastián García.

Sobre la evolución de la empresa y el futuro que le espera, Juan Jesús Benítez Corpas lo tiene muy claro: “Queremos mantener el producto de capacha y el de gourmet y también la plantilla de trabajadores, que son una parte fundamental del éxito de La Campera”.


TRABAJO ARTESANAL

Esta entidad distribuye sus productos ella misma a lugares como Puerto Real, San Fernando, Cádiz, Algeciras, Málaga, Sevilla, Córdoba y parte de la provincia de Madrid. Empezaron con tres paqueteras llevando sus ricos productos a sus clientes, haciendo visitas y sendos repartos dos veces en semana. Ahora disponen de cuatro paqueteras y los coches de los comerciales, que van a comisión de lo que vendan.

Algo que hay que destacar es que en estos treinta años no ha cambiado la elaboración de la butifarra, morcilla, chorizo o chicharrón: “Seguimos trabajando de forma artesanal –afirma Juan Jesús-. El atado lo hacemos a mano y utilizamos especias naturales con nuez moscada, canela, pimienta, pimentón, ajo, etc. El chicharrón se hace en las calderas de siempre, lo mismo que los palos para moverlos”.


La crisis en la que todavía estamos les afectó, pero no mucho: “Hemos mantenido la misma plantilla de empleados, y aunque las ventas bajaron un poco se aguantó la producción y ahora empezamos a notar una recuperación”.

NUEVOS TIEMPOS

Decíamos al principio que La Campera se ha ido adaptando a los tiempos y en los actuales es fundamental internet: “Tenemos una línea de venta online con la que podemos vender a cualquier lugar. Los envíos los hacemos a través de agencias. Reducimos algo el coste y podemos mandarlos con la misma rapidez”.


En cuanto al futuro de la fábrica, Juan Jesús Benítez no tiene duda alguna: “El futuro de La Campera será largo por el capital humano que tenemos, ya que son jóvenes muchos de ellos. Nicolás lleva 40 años con nosotros, Adolfo 38, Chano, Manolo y Gallardo 28, Anabel 15 años y están entrando nuevas hornadas, por lo que las perspectivas son muy halagüeñas”.

Pues que sigan muchos años más alegrándonos el gusto con butifarras, chicharrones, longanizas, chorizos y morcillas.

PACO LÓPEZ






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