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Chiclana, cuna de oficios-La herrería-Francisco Izquierdo de Alba Frasquito: Agua y fuego


PEPE VELA M. [colaboraciones].-

La herrería es uno de los oficios más antiguos del mundo y junto a la carpintería, han ido de la mano en la fabricación de muchos artículos que forman parte de nuestra vida diaria, en el mundo agrícola, gangas, azadas, carros, en el mundo militar, espadas, cañones, armas de fuego o en la construcción, puertas, rejas, vigas, estando presentes en la mayoría de los productos que a lo largo de los siglos han sido necesarios para mejorar la vida de los ciudadanos. Y a eso se ha dedicado su vida Francisco Izquierdo de Alba.

Casado con Isabel Hoyos Flores, ha tenido dos hijos, que no se han dedicado a este oficio. Conocido por Frasquito, nació el 6 de julio de 1940 en la calle La Plata yéndose a vivir al año a la calle La Laja. Sus padres tuvieron siete hijos y dos hijas, se dedicaban a labores agrícolas, camino que él no quería seguir, pero en esa calle estaba uno de mejores talleres de herrería que ha habido en Chiclana, el de Cristóbal El Herrero donde encontraría trabajo de aprendiz a la edad de 11 años.

 
En esa época los talleres de herrería no son como los conocemos ahora. Todos los trabajos o la mayoría de ellos pasaban a través de la fragua, que se fabricaba según la necesidad del cliente pues, desde un ancla, una ganga, arreglar un carro o hacer una reja de ventana.

Cristóbal hacía muchos trabajos finos, desde una navaja para injertar o unas tijeras para podar, con quien tuvo la suerte de aprender y él lo consideraba un artista.

En los años 60 despuntaba en el mundo taurino como novillero un paisano nuestro: Adolfo Ávila El Paquiro, a quien tuvo el gusto de hacerle una ayuda de chapa en la fragua, que es el estoque que llevan los toreros de poco peso para torear con la muleta.


MILI Y TRABAJO

Llegó el servicio militar, tocándole en San Fernando, de donde salía al mediodía. Se enteró que su antiguo oficial, Perico, también conocido por El Herrero, se había instalado por su cuenta en Las Albinas. Fue a pedirle trabajo y por su buen manejo de la fragua, fue contratado rápidamente, alternando la mili con el trabajo.
 
El taller de Perico estaba especializado más en arreglar carros y camiones y también en cerrajería, haciendo infinidad de obras, destacando las que realizaban al contratista López que destacaba en esa época.
 
ANGUSTIA EN LA RIADA

En el taller de Las Albinas les cogió la riada de 1965, llegando el agua a más de un metro de altura. Una vez puestas en alto las máquinas eléctricas para protegerlas del agua, se trasladaron a las bodegas Las Albinas, donde los dueños, Virués y Moreno, ayudaron a todos los vecinos de la zona, mujeres, niños y trabajadores, a entrar a la bodega y después de partir un techo subieron a una azotea, donde el helicóptero que había venido a su rescate podía verlos.

Fueron horas angustiosas, ayudando en todo lo que podía. Virués lo mandó junto a otros a la bodega, que estaba llena de agua, por un toldo para tapar el hueco del techo. Había más de metro de agua y no se veían los fosos de los mostos, que estaban destapados, cayendo en uno de ellos y llegándole el agua por encima del pelo. Pudo agarrarse al asa de la prensa que había al lado, quedando solo en el susto.

Mientras, el helicóptero, a través de la azotea improvisada, echaba un cable, sacando primero a los niños, después a las mujeres y por último a los hombres. Estos trabajos de salvamento duraron toda la tarde-noche, saliendo él sobre las 21,00 horas.

TRASLADO Y ACCIDENTE

En el año 1975 Perico se instala en El Torno, donde hoy todavía continúa su taller, Ballestas Salvado, gracias a sus hijos Paco y Miguel. Frasquito pasó al taller nuevo donde también había fragua, encargándose con Bernabé y Antonio de hacer las piezas especiales y los caracolillos de las ballestas.

Ya en las instalaciones del Torno tuvo un grave accidente. Estaba reparando las aspas de un camión hormigonera. Se salió para comer el bocadillo, dejando en el interior todas las herramientas necesarias, incluida la electrógena. Al volver al interior para continuar con el trabajo, se había acumulado gas de una fuga y al encender la electrógena se inflamó en el interior, alcanzándole manos, brazos, orejas y cara.

Después de más de dos años y medio y seis operaciones de injertos de piel, extraída de las piernas para las manos, llegó a perder el dedo pequeño de la mano derecha.

SATISFECHO DE TRABAJAR CON DOS MAESTROS

El peor recuerdo es cuando le ponían crema para las quemaduras y al otro día lo bañaban con agua caliente y gel, para a continuación frotarle hasta hacerle sangre para que no quedar nada de crema y piel quemada y se regenerara piel nueva.

Frasquito ha usado todos los medios para soldar: la fragua, la electrógena y posteriormente la eléctrica. Así durante 42 años, que son los que se ha llevado en esa empresa hasta su jubilación. A Perico lo considera un gran herrero, un gran profesional para el que no había nada imposible.

Se siente satisfecho de haber trabajado con dos grandes profesionales como Cristóbal y Perico, los dos conocidos por El Herrero.



 
 


 

 

 

 

 

 

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